dilluns, 2 de febrer del 2009

Etnografía de la Transición


Ferran Gallego Margalef
El mito de la transición. La crisis del franquismo y los orígenes de la democracia (1973-1977)
Barcelona: Crítica
Reproducido del blog de: Josep Mª Comelles 
Hace muchos, muchos años, el periodista e historiador ocasional Gregorio Morán escribió El precio de la Transición (1991) un relato durísimo sobre la historieta, que no Historia, de la llamada transición española. Diecisiete años después Ferran Gallego da una nueva vuelta de tuerca, necesaria, indispensable para entender de donde venimos, quienes somos y donde estamos. Si Morán, metido en los sesenta pertenece a la generación, digamos de los Felipe González, Gallego, como yo, pertenecemos a otra. Yo nací casi en el 1950, él en 1955 de modo que éramos demasiado jóvenes para considerarnos protagonistas, aunque creo que ambos fuimos buenos observadores, y quizás ahora somos demasiado viejos. Pero Morán, como nosotros, comparte la misma mirada escéptica, distante y ferozmente crítica con cuanto ha sucedido o cuanto pudo suceder, o cuanto no pudo suceder en ese proceso orgánico que ha sido la evolución del régimen franquista hasta una democracia formal, más o menos homologable, pero cuyas carencias, en el día de hoy producen a los que queremos ser mínimamente críticos, estricto sonrojo, cuando no náusea.

No he podido abandonar las 700 páginas (y más de ciento cincuenta de notas), absolutamente enganchado, del libro de Ferran Gallego, historiador mutado aquí a etnógrafo, entomólogo de un corto periodo de la vida política española: el que va del nombramiento de Arias Navarro en 1974 al dia después de las elecciones de 15 de Junio de 1977. Cuarenta meses durante los cuales el historiador, mutado a antropólogo político, analiza la vida y milagros de medio millar de personajes a partir de lo que dijeron, de lo que de ellos se ha publicado, de lo que ellos mismos publicaron, triangulado con un análisis hemerogràfico y documental apabullante que le permite reconstruir con la minuciosidad de un antropólogo de campo su vida, sus ideas, sus intenciones, su cinismo, sus prácticas sociales y políticas, y todo ello contextualizado mediante una metodología interpretativa que le aleja de la historiografía positivista y de la antropología estructural funcionalista para bien. Escrito durante varios años, porque obra como esta nada tiene que ver con la escritura ocasional del periodista el libro destila pasión, emoción y tristeza, ni siquiera desencanto porque a nuestra edad ya no toca. Termina de forma lúgubre, hablando no de 1977 sino de 2007, y de lo que quedó no ya en el camino, sino antes del propio inicio del camino.

La obra tiene una extraordinaria capacidad interpretativa y analítica Nos devuelve no solo una etnografía densa de un proceso orgánico de transición política, sino tambien una de-construcción de los elementos de cultura políticapresentes y de los usos y las prácticas narrativas presentes en el proceso así como aquello que se quiso continuase configurando la cultura política de los españoles - aunque de modo muy lúcido distingue específicamente los casos de Cataluña y el país Vasco -, de tal calidad que es inevitable que nos permitan no solo comprender el día a dia actual de la penosa política española, sino documentar y explicar muchas de sus claves.

No voy a entrar en los argumentos centrales del libro, no quiero desvelar sus claves. Tiene el tempo moroso de la mejor tragicomedia y  quiero insistir en lo indispensable que resulta para poder contextualizar no sólo la transición sino también para comprender líneas de continuidad y claves interpretativas no solo en el nivel local-global de la política española (el nivel del Estado esencialmente), sino también el de las políticas públicas en él inmersas. Corrobora la necesidad de que existan científicos sociales independientes, críticos, que no comulguen con los trágalas de las historietas de la Transición, tanto en manos de la derecha pura y dura como de una izquierda que parece haber aprendido de la derecha - y el libro explica cómo - el cinismo y la mentira como (casi único) instrumento de práctica política, contra la que se estrellaron las ilusiones perdidas de nuestra juventud.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada