dimarts, 30 de juny de 2009

Nuevo espíritu del capitalismo. Guillermo Rendueles

Uno de los rasgos centrales del nuevo espíritu del capitalismo es que no necesita conciencia o ideología dominante para imponer su dictado: con que se consuma y se sometan las poblaciones al régimen de necesidades que la propaganda crea… A los grandes monopolios no le importa el pensamiento de la gente .
En ese sentido la psicologización no es una práctica consciente del capitalismo porque no la necesita. Simplemente con que el pueblo se encierre en su casa, su pareja y olvide los viejas identidades basadas en grupos naturales, la victoria de san mercado está asegurada. Si no hay un Nosotros desde el que vivir y el yo sucesivo es el único punto desde el que se reflexiona el capitalismo puede dejar flotar a esos individuos y que escojan cualquier ideología que no recree esos vínculos. Precisamente el anticlericalismo de los postmodernos atufa a ese deseo de liquidar incluso la ideología comunitaria que en tiempos les sirvió y que en lo que tiene de Nosotros Identitario les resulta una paradójica resistencia a pesar de lo anticuado de sus protestas.
Quizás al Estado y a los políticos sí les interesa aparentar una eficacia de la que carecen para influir en la vida real de las personas e ideoligar una seguridad social frente a los azares económicos suponga un mecanismo de evitar el desinterés de la población sobre lo político. Afirmar que al menos el estado puede dar escuela y centros de salud desde la izquierda puedes ser un mecanismo de fidelizar unas masas ya convencidas de la inanidad del estado para influir en el paro o la vida real.

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dimecres, 24 de juny de 2009

Traduttore, traditore ?

Querido Alejandro,

Ni mi reflexión es tan excelente, ni tu aportación es tan pequeña.

Estoy absolutamente de acuerdo contigo: en español, connatural significa una potencialidad, no una determinación. En el caso que comentamos, para Robespierre el pueblo puede ser virtuoso, aunque no siempre lo sea. Precisamente el discurso de 17 de pluvioso del año II Sobre los principios de moral política que deben guiar a la Convención nacional en la administración interior de la república, versa, en gran parte, sobre esta cuestión. La libertad, la plasticidad humana está Rousseau y de esa fuente bebe Robespierre, también estoy de acuerdo.

Tu observación me ha llevado a buscar en los diccionarios franceses de la época las dos palabras inherente ( Latin: inhaerens, -entis, part. act. de inhaerēre, estar unido) y connatural: (Latin: connaturālis). En el diccionario de la Academia Francesa de 1762 y de 1798, el significado de Inhérent es : Qui par sa nature est joint inséparablement à un sujet”, que es exactamente lo mismo que dice la última edición del DRAE : Que por su naturaleza está de tal manera unido a algo, que no se puede separar de ello.

Sin embargo, cuando busco connaturel... Horreur! Ninguna edición de la Académie francesa recoge este término en francés.

Traduciendo el discurso de 17 de pluvioso, para la antología de Robespierre “por la libertad y por la libertad”, traduje la frase “Heureusement la vertu est naturelle au peuple, en dépit des préjugés aristocratiques”[1] por “Felizmente, la virtud es connatural al pueblo, a despecho de los prejuicios aristocráticos”[2].

Donde Robespierre dice « naturelle » yo traduje connatural. ¿Traduttore, traditore?¿Por que tome esa decisión ? La verdad es que no me acuerdo, pero lo hice. Ahora mi preocupación consiste en saber si, con ello, traicioné aquello que Robespierre quería decir.

Busco pues, la palabra naturel en los diccionarios franceses de la época. Una de las acepciones del Diccionario de la Académie de 1762 dice Propriété naturelle ; la edición de 1798 matiza : Propriété qui tient à la nature de la chose.

Creo no haber traicionado el sentido de lo escrito por Robespierre. Pero doctores tiene la iglesia que vendrán a corregirme en caso necesario.

Joan



[1] ROBESPIERRE, Maximilien, Oeuvres, tomo X, p. 355. Édition du Centenaire de la Société des études robespierristes, Paris, Éditions du Miraval, 2007.

[2] ROBESPIERRE, Maximilien, Por la felicidad y por la libertad, discursos, Barcelona, ED. El Viejo Topo, 2005, p. 250.

La plasticidad humana

Querido Joan:
De nuevo la tuya una excelente reflexión, a la que quisiera gregar una muy pequeñita. Cuando estableces la diferencia entre connatural e intrínseco, en la adjetivación de la virtud, me sugiere que la primera adjetivación establece algo muy caro a Rousseau, y es que bajo "connatural", tal como lo define el DRAE, subyace la condición de alcanzar y ejercitar la libertad, cuyo ejercicio es esencial para alcanzar la virtud. Por lo tanto si la base de la virtud es la libertad, y aquella es conforme a la naturaleza humana, la definición quiere establecer que no es ajena a ella y por lo tanto no es imposible, pero al mismo tiempo sugiere que no obliga a actuar virtuosamente, luego si es posible se virtuoso, pero no obligatorio, se puede ejercer o no -hay posibilidad de elección-, por lo tanto existe la condicíón de actuar libremente, y por consiguiente la condición sine quanon para alcanzar la virtud, mientras que "intrínseca" implicaría no una condición, sino una determinación (es un esencia), todo lo contrario a la posibilidad, luego de la libertad de elección, y por lo tanto de la libertad, lo que haría imposible el actuar virtuosamente. Perdona si el texto es un poco abstruso pero pienso, que en ello radica la diferencia entre ambos términos y porque Robespierre elige uno y no el otro, porque se niega a cualquier determinismo, y recoge lo que Rousseau planteaba como plasticidad humana: el hombre es el ser cuya característica es la ausencia de características, de determinaciones.
Un abrazo

Alejandro Andreassi

Entrevista John Berger

John Berger :«La palabra democracia ha perdido su valor»
• El polifacético escritor británico mantiene vivo su espítitu combativo. A sus 83 años publica ‘De A para X’, su último libro.

John Berger, de la A a la X
MARTA CERVERABARCELONA
–¿Qué experimenta cuando De A para X, se transforma en otra cosa, ya sea una instalación como la que Isabel Coixet y Benedetta Tagliabue han montado en Arts Santa Mónica o una coreografía de Mal Pelo?–Lo importante es que las palabras lleguen. Ayer (el viernes) visitamos con mi mujer Beverly la cárcel de mujeres en Barcelona. Algunas de ellas leyeron cartas extraídas de De A para X, que he creado a base de cartas entre un prisionero político y una mujer. Está inspirado en lo que ocurre en Palestina. La mayoría de esas mujeres, algunas con niños, estaban allí por tráfico de drogas con sentencias de entre 10 y 12 años de cárcel. –¿Demasiados?–Ellas no son criminales, seguramente cometieron el delito presionadas por un hombre o por la pobreza. Quienes crearon esa situación, la gente adicta a la droga, son los auténticos criminales. Los mentirosos y ladrones no son ellas sino quienes han creado el desastre económico actual, los que han favorecido el desempleo, y que reciben un bonus.–¿Qué es un terrorista para usted?–Este es un término difícil de usar porque se está cargado de prejuicios y se ha simplificado terriblemente. En principio se aplicaba a los movimientos de resistencia que utilizaban las armas contra el poder del Estado, aunque los llamados terroristas siempre han contado con muchas menos armas que el Estado. En Palestina son simples piedras. Para mí terrorista es cualquier ataque que pone en peligro la vida de civiles inocentes. El último ataque de Israel a Gaza dejó unos 2.000 muertos, la mayoría mujeres y niños. –El significado de muchas palabras ha cambiado.–Términos como terrorismo, libertad y democracia han perdido su auténtico valor desde que las emplean los políticos o sus portavoces. Hace un año estuvimos en Chiapas. Una de las cosas más interesante del movimiento zapatista es que ha inventado un nuevo vocabulario.–Usted trabajó como periodista. George Orwell fue su primer editor. ¿Cuál han sido los grandes cambios para bien y para mal en el mundo de la información?–La tecnología y la cantidad de información que uno dispone con internet. Pero no me gusta ser sentimental con el pasado. Siempre habrá buenos periodistas, gente que se preocupe de ver y mirar más allá del estereotipo. Gente que intente ser fácil de leer pero que no caiga en la simplificación, algo difícil pero posible. El buen periodista es el que no solo informa sino el que te conecta con la historia más allá de la inmediatez de un suceso, el que lo pone todo en perspectiva.–Se trasladó a un pueblecito de los Alpes franceses y allí sigue. ¿Todavía aprende de la vida rural?–Ni yo me sentía en casa en Inglatera ni tampoco mi mujer en su país, Estados Unidos. Allí creamos nuestro hogar, aunque al principio fui para aprender. Fue como ir a la universidad. Además, allí nació nuestro hijo Yves, que es pintor.–En cierto modo, fue un pionero. Ahora muchos predican el slow movement y hasta la mujer de Obama defiende los huertos urbanos.–Es curioso cómo ocurren los cambios. A veces tardan décadas o siglos en llegar pero de repente ocurren y todo va muy rápido. Barack Obama es presidente después de años de lucha a favor de la igualdad en Estados Unidos. Uno ha de vivir con un propósito, sin esperar soluciones pero trabajando para conseguir lo que busca.–¿Tiene esperanzas de paz en Palestina?–En Israel hay una minoría muy valiente que se opone de forma muy lúcida a lo que hace su país. Quizá crezca. Creo más en la sociedad civil que en los grandes partidos. Tengo esperanza de que tras la desastrosa invasión producida hace tres meses, con la que Israel perdió toda credibilidad, las cosas puedan cambiar. Pero se necesita tiempo –Ha publicado libros de todo tipo sin pasar por la universidad.–Me marcó haber estudiado en internados a partir de los 7 años. Odiaba ese tipo de escuelas, así que empecé a leer para huir. A los 16 años tenía muy claras mis alternativas. Eso me sirvió para decantarme por una carrera poco convencional y estudiar pintura. Mis padres no se opusieron. Él era un gentleman y un soldado, es una paradoja pero es así. Mi madre siempre me dio libertad. Ya mayor, un día me confesó que estando embarazada deseó que fuera escritor. Pero, curiosamente, no quería leer mis libros. Temía sentirse decepcionada.

Republicanismo y comunismo (II)


Robespierre: “ Sólo hay un tribuno del que yo sea devoto: es el propio pueblo”


Queridos Salvador y Joaquin i tutti quanti :

Al final de mi intervención anterior os amenazaba con posibles secuelas. Espero que como en las películas esta secuela que lleva un dos entre paréntesis no sea peor que la primera.

Sostiene Salvador :

« 1. Esta afirmación de Robespierre -"la virtud es inherente solo a la totalidad del pueblo"- es desgraciadamente falsa. Si vale, vale como principio normativo, y habría que pensarlo con calma.

1.1. Con el matiz -"la virtud es inherente solo a la totalidad del pueblo libre y documentado"- podría aceptarla».

Aunque el libro de Joaquín ya ha explotado suficientemente el tema, me gustaría abordar esta objección de Salvador a partir de las ideas republicanas de Robespierre. Es un enfoque. Podrían haber otros muchos.

En primer lugar repongamos la integridad de aquello dicho por Joaquín : « Maquiavelo no es de este palo. Sí que lo es Robespierre: la virtud es inherente solo a la totalidad del pueblo, la corrupción es la sospecha permanente sobre cualquier delegado individual. ».

En la frase de Joaquín se recuerda un principio básico del republicanismo democrático. Existen otros republicanismos (el aristocrático, o el monárquico ) que no comparten esta premisa.

Nadie debería considerar un oxímoron que hable de republicanismo aristocrático. Algunos ejemplos históricos: el senado romano ; las repúblicas parlamentarias liberales surgidas del constitucionalismo del siglo XIX ; algunas repúblicas socialistas regidas por una aristocracia ( aristoi, los mejores) apartada del pueblo, que gobierna en nombre del pueblo, pero sin el pueblo.

Nadie debería tampoco considerar un oxímoron que hable de republicanismo monárquico. Algunos ejemplos históricos o actuales : el republicanismo democrático francés denuncia el carácter monárquico de una república tan presidencialista como la francesa; el estalinismo y su caricatura actual : Corea.

Robespierre va más allá: niega el carácter republicano de la aristocracia y de la monarquía: « ¿Que clase de gobierno puede realizar estos prodigios? Únicamente el gobierno democrático o republicano. Estas dos palabras son sinónimas, a pesar de los abusos del lenguaje vulgar; pues la aristocracia no es más republicana que la monarquía. La democracia no es un estado en el que el pueblo, continuamente congregado regule por sí mismo todos los asuntos públicos, aún menos aquél en el que cien mil fracciones del pueblo, mediante medidas aisladas, precipitadas y contradictorias, decidieran la suerte de la sociedad entera: un gobierno tal no ha existido jamás, y no podría existir sino para volver a llevar al pueblo al despotismo”. ( Sobre los principios de moral política que deben guiar a la Convención Nacional en la administración interior de la república, 5 de febrero de 1794).

Analicemos este paso de un largo discurso que debe ser leído entero y por supuesto, colocado en su contexto histórico.

En el aspecto de los principios, se trata de un texto novedoso: niega el carácter realmente republicano a cualquier gobierno que no sea democrático, es decir en que el pueblo no sea el soberano.

En las fechas de este discurso, los hebertistas diluían la soberanía popular en múltiples asambleas primarias y trataban de constituir un doble poder para dar paso a sus ambiciones. Los dantonistas decían que la soberanía del pueblo era imposible, puesto que el pueblo siempre debe delegar. Robespierre resume su visión de la soberanía del pueblo en el mismo discurso de la siguiente forma: “La democracia es un estado en el que el pueblo soberano, guiado por leyes que son obra suya, hace por sí mismo todo lo que puede hacer, y mediante delegados todo lo que no puede hacer por sí mismo”. Volvamos a leer: las leyes deben ser obra del pueblo para ser leyes; el pueblo no debe delegar nada que pueda hacer por sí mismo y solo debe delegar aquello que no puede hacer él mismo.

Pero la democracia necesita para ello de la virtud. Veamos qué es la virtud según Robespierre: “... esa virtud que no es otra cosa que el amor a la patria ya sus leyes(.) Pero como la esencia de la república o de la democracia es la igualdad, se concluye de ello que el amor a la patria abarca necesariamente el amor a la igualdad. Es verdad también que este sentimiento sublime supone la prioridad del interés público sobre todos los intereses particulares; de lo que resulta que el amor a la patria supone también o produce todas las virtudes: pues ¿ acaso son ellas otra cosa que la fuerza de ánimo que otorga la capacidad de hacer estos sacrificios? ¿Cómo iba a poder, por ejemplo, el esclavo de la avaricia o de la ambición, sacrificar su ídolo a la patria” ( Loc. cit.).

Por tanto la virtud no es simplemente un buenismo o una moralina. La virtud está en potencia en el pueblo y en nadie más. Por que nadie más que el pueblo puede querer la soberanía del pueblo y por nadie más que el pueblo puede querer la igualdad. El pueblo puede llegar a ser virtuoso ( es decir amante de la democracia y de la igualdad) no basándose en discursos morales, si no ejercitándose en el amor a la patria, a la democracia y a la igualdad. Lo que supone una renuncia a sus intereses particulares. Puesto que el pueblo, los individuos del pueblo, también tienen intereses particulares.

En este párrafo Robespierre descarta que Botín o Berlusconi, o Zapatero, Pujol o Mas, sean seres libres y virtuosos. Por el contrario, todos ellos son esclavos de su avaricia o de la ambición.

¿ Recuerdas la frase del Manifiesto comunista que dice “Los obreros no tienen patria”? siempre la interpretamos en el sentido de un cosmopolitismo abstracto, pero en realidad tiene origen en la concepción republicana de patria. Veamos como la define Robespierre en el mismo discurso que sin duda conocía Marx: “Tan solo en la democracia el estado es verdaderamente la patria de todos los individuos que lo componen y puede contar con tantos defensores interesados por su causa como ciudadanos contiene ella en su seno” ( Loc. cit). No resisto a citar la continuación del párrafo del Manifiesto que viene después de lo de que los obreros no tienen patria. Dice así: “no se les puede arrebatar lo que no poseen. Mas, por cuanto el proletariado debe en primer lugar conquistar el poder político, elevarse a la condición de clase nacional, constituirse en nación, todavía es nacional, aunque de ninguna manera en el sentido burgués”. ¿No estamos en una misma tradición, que no se repite dogmáticamente si no que se desarrolla con el desarrollo de la sociedad?

Bien volvamos al tema de la virtud del pueblo. Ya he dicho que el pueblo, para Robespierre no siempre es virtuoso: “La virtud republicana puede ser considerada con relación al pueblo y en relación con el gobierno; resulta necesaria en uno y otro caso. Cuando sólo el gobierno carece de ella, queda aún la posibilidad de recurrir al pueblo; pero cuando hasta el pueblo mismo se ha corrompido, la libertad está ya perdida” (Loc. cit.). El término que Robespierre usa para hablar de la virtud del pueblo es “connatural” (Propio o conforme a la naturaleza del ser viviente, según el DRAE ) y no “intrínseca” ( Íntimo, esencial, según DRAE). Sin embargo, el matiz entre ambos significados es muy tenue.

El pueblo puede dejar de ser virtuoso: “Una nación está verdaderamente corrompida cuando, tras haber perdido gradualmente su carácter y su libertad, pasa de la democracia a la aristocracia o a la monarquía; sobreviene entonces la muerte del cuerpo político por decrepitud” ( Loc.cit.).

Pero el pueblo es virtuoso de forma connatural: “Por otra parte se puede decir, en cierto sentido, que para amar la justicia y la igualdad el pueblo no necesita de una gran virtud; le basta con amarse a sí mismo(.) Pero el magistrado está obligado a sacrificar su interés al interés del pueblo, el orgullo del poder a la igualdad... de todo lo dicho deducimos una gran verdad; y es que la característica de un gobierno popular es ser confiado con el pueblo y severo consigo mismo” (Loc.cit.).

He dicho más arriba que este discurso de febrero de 1794, debe ser tomado en su contexto. El contexto es el Terror, es decir el despotismo de la libertad contra los tiranos de dentro y de fuera que atacaban la república democrática francesa. Por eso Robespierre es un poco más condescendiente con las prerrogativas del gobierno. La revolución estaba en un periodo excepcional era preciso reforzar el poder de la Convención y de sus Comités. Sin embargo, una vez se hubiera vencido, el control del pueblo sobre el gobierno hubiera sido aún más duro.

El proyecto constitucional de Robespierre en 1793 habla con toda claridad: “El pueblo es soberano: el gobierno es su obra y su propiedad, los funcionarios públicos sólo son sus mandatarios. El pueblo puede, cuando así lo considere, cambiar su gobierno y revocar a sus mandatarios... Toda ley que viola los derechos imprescriptibles del hombre es esencialmente injusta y tiránica: no es, de ningún modo, una ley... en todo estado libre, la ley debe sobre todo defender la libertad pública e individual contra el abuso de la autoridad de los que gobiernan. Toda institución que no suponga que el pueblo es bueno y el funcionario corruptible, está viciada... La resistencia a la opresión es la consecuencia de los demás derechos del hombre y del ciudadano... Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es, para el pueblo y para cada porción del pueblo, el más indispensable de los deberes... Cuando falta la garantía social a un ciudadano, él vuelve al derecho natural de defender por sí mismo todos sus derechos... En uno o en otro caso, sujetar con forma legales la resistencia a la opresión es el último refinamiento de la tiranía” ( Proyecto de declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, 24 de abril de 1793).

Bien, supero ya el límite auto-impuesto para un comentario de este tipo. Digamos que para Robespierre el pueblo es el único que de forma connatural puede ser virtuoso y que el gobierno siempre es corrompible. Por tanto, si bien es imposible que el pueblo ejerza su soberanía siempre y en todo lugar si que es necesario que el pueblo no renuncie a ella, que considere al gobierno como su propiedad y que no se considere propiedad del gobierno. Que pueda elegir y revocar, a mandatarios ( es decir, a gentes que tienen un mandato del pueblo). Las palabras diputado, ministro o comisario no tienen otro sentido. También es preciso que los asuntos concentrados en la asamblea legislativa central sean solo aquellos que el pueblo no puede realizar por sí mismo en los departamentos y en los distritos. Que los ministros sean mandatarios de la asamblea legislativa y que el poder ejecutivo esté sometido al poder legislativo.

Otro gallo nos cantara si las experiencias del socialismo se hubieran atenido a estos simples principios republicanos. Es por ello que no creo que pensar en todas estas cosas sea una pérdida de tiempo ni hacer cábalas de despacho desgajadas de la práctica. Precisamente, se trata de algo extremadamente práctico: si no somos capaces de aprender de la experiencia práctica del fracaso del socialismo en el siglo XX, estaríamos sometidos al castigo de Sísifo: la piedra volvería a rodar hacia el fondo del valle.

Es por ello, que considero que el republicanismo es imprescindible para que haya comunismo en el presente siglo.

Joan Tafalla

Nota: todas las citas de Robespierre pueden encontrarse en el libro cuya portada se reproduce al principio.

dimarts, 23 de juny de 2009

Kautsky y el evolucionismo

Querido Joan:
Y si me permites introducir una pequeña cucharilla en el guiso, no sólo estoy plenamente de acuerdo con lo que dices, sino que además agrego que Kautsky quedó impactado antes por Ernst Haeckel - de ahí su evolucionismo -(especialmente por la Historia Natural de la Creación), hasta el punto de intentar que Haeckel dirigiera su tesis doctoral y por Ludwig Büchner, que era un materialista positivista, que por Marx y Engels, a quienes leyó después.
Un abrazo
Alejandro

dilluns, 22 de juny de 2009

Republicanismo y comunismo (I)











Joan Tafalla

Queridos amigos Salvador y Joaquín:

Permitidme que meta cuchara en una cazuela que promete mucho. Me refiero al diálogo que manteníais el pasado de 14 de junio a propósito de republicanismo y comunismo :

( http://lallibertatdelsantics.blogspot.com/2009/06/sobre-la-utilidad-del-republicanismo.html )

Un guiso cuyos ingredientes sean republicanismo y comunismo de entrada parece sabroso. Se me ocurre que, si no fuera por que las experiencias muertas del siglo XX continúan torturando a los vivos, este guiso no sólo no debiera sorprender, si no que debiera gustar a todo tipo de comunista.

Una “receta”, que sin duda permitiría aprender i digerir de la experiencia del siglo XX y revitalizar el comunismo en el siglo que iniciamos. Nos permitiría revitalizarlo sin caer en las simplificaciones anarquistas que contienen una buena crítica del comunismo del siglo XX, pero ninguna propuesta viable de superación del mismo. Sin embargo, la propuesta de fundamentar en el republicanismo la filosofía política del nuevo comunismo del presente siglo, no deja de sorprender, escandalizar o preocupar en ambientes comunistas. Digamos que suele ser rechazada implícita o explícitamente “touts azimuts”.

Durante el siglo XIX comunismo y republicanismo anduvieron agarrados de la mano. La cosa empezó ya durante la revolución francesa. El filo-girondino, Nicolás Edme Rétif de la Bretonne fue el primero en dar el nombre de comunismo a su utopía igualitaria. Es el último representante de un comunismo como utopía que baja del cielo y no necesita de revolución alguna para implantarse. Un comunismo, digámoslo con todas las letras, que despreciaba a la “foule”. Léanse si no, sus Noches revolucionarias, recientemente publicadas en español.

Para el gran historiador Albert Mathiez, Robespierre era el antecedente directo del socialismo del siglo XIX. Como ejemplo de ello, señaló a Bronterre O’brien, líder del movimiento cartista británico de los años treinta del siglo XIX, que era ferviente robespierrista. Gracchus Babeuf y Philippo Buonarroti se consideraban continuadores directos del robespierrismo, aunque no todos los componentes de la Conjuración de los Iguales fueran robespierristas y que el propio Babeuf fue crítico con el robespierrismo durante los primeros meses post-thermidor.

Etienne Cabet escribió dos años antes de sus famosos banquetes comunistas de 1841, una Historia Popular de la Revolución. También Albert Laponeraye primer editor de unas obras de Robespierre, así como de las memorias de Charlotte Robespierre, publicó una excelente Historia de la Revolución, y vinculaba su oficio de historiador a su actividad conspiradora en las sociedades secretas de los años treinta y cuarenta.

Marx empezó sus estudios filosóficos en esta estela de la revolución francesa. Quería hacer una historia de la Convención. Leyó apasionadamente a Buonarroti y a Levasseur de la Sarthe. Aprendió el comunismo entre los artesanos comunistas parisinos. Ingresó en la Liga de los Justos, que en 1847 se transformó en Liga de los Comunistas y le encargó la redacción del Manifiesto Comunista. En éste, calificó a la literatura de Babeuf no como “socialismo o comunismo crítico utópico”, como “la literatura que en todas las grandes revoluciones modernas ha formulado las reivindicaciones del proletariado”. Sus escritos en la Nueva Gaceta Renana y su inicial concepción de la revolución permanente ( formulada entre 1848 y 1851, abandonada posteriormente y con escasa relación con la teoría de Trotsqui) se basaban en la experiencia de las tres revoluciones francesas transcurridas hasta el momento ( 1789-1799), 1830 y 1848). Sus escritos políticos ( El 18 de Brumario de Luis Bonaparte, o los escritos reunidos bajo el título La lucha de clases en Francia) están impregnados del republicanismo democrático de la revolución francesa. Finalmente, Sus escritos sobre la Comuna de Paris, muestran a las claras el entronque del marxismo de Marx con la tradición del movimiento popular (sea campesino o urbano) durante los cuatro latidos revolución francesa.

Engels describió las tradiciones de la clase obrera inglesa en 1844: en su libro no nos costará encontrar la presencia de gorros frigios y picas entre los simbolismos de una clase obrera en proceso de constitución. Recordemos su discurso de celebración de la proclamación de la primera república francesa pronunciado en Londres en 1845; que su Catecismo comunista ( 1847) adopta el mismo estilo de redacción de los catecismos de las sociedades secretas francesas herederas del trabajo de Buonarroti. Sus artículos en la Nueva Gaceta renana, su Origen de la familia, del estado y de la propiedad privada, son nuevos jalones de esta lectura republicanista. Si llegamos hasta el final de su vida, podremos encontrar republicanismo en Su Crítica del programa de Erfurt, o su crítica a la historia de la revolución francesa de Kautsky.

El lector atento habrá notado que no he mencionado a un célebre comunista francés del siglo XIX, Auguste Blanqui. No hay espacio para argumentar esa exclusión. Dejo, simplemente, constancia de la misma.

Sin embargo, el movimiento obrero, tras la derrota de la Comuna ( 1871) y tras el crecimiento de la socialdemocracia alemana había adaptado otro camino: el estatismo y el evolucionismo. El gran fautor intelectual de este proceso fue Karl Kautsky. El fautor social fue la aparición de un fenómeno nefasto para la revolución: el obrerismo. Pero ésta es otra historia. Montserrat Galzeràn y Marc Angenot, han mostrado algunos de los mecanismos de formación de la socialdemocracia como fenómeno social de fagocitación o digestión por parte del capitalismo de su supuesto enterrador. Para nuestro tema, nos interesa remarcar que con motivo del centenario de la revolución Kautsky escribió en 1889 un libro que está en el origen de la concepción de la revolución francesa como revolución burguesa y que representa el intento más acabado para negar la autonomía del movimiento popular urbano y campesino durante la revolución francesa. Ya he señalado más arriba que Engels, preocupado sin duda por las implicaciones de dicho libro escribió una diplomática pero no menos aguda crítica del mismo. Del mismo modo en que en la socialdemocracia alemana el republicanismo fue liquidado en el socialismo francés por obra de Jules Guesde ( que , por cierto, editó de la historia de la RF de Kautsky, para contraponerla a la gran historia de la RF de Jaurés). Recordemos finalmente que uno de los documentos fundacionales de ese “marxismo” sin Marx, será “El programa socialista” Kautsky (1891), escrito para divulgar el programa del partido tan criticado por Engels. La crítica engelsiana fue ocultada a la militancia socialdemócrata alemana hasta 1901.

Se podría afirmar, quizás provocativamente, que el republicanismo de Marx y Engels jugó un rol realmente marginal en la creación del marxismo.

El maridaje entre comunismo y republicanismo prosigue durante el siglo XX en la obra de dos de nuestros grandes: Lenin y Gramsci. Ambos reivindicarán el jacobinismo y la relación entre democracia y socialismo en escritos muy citados y poco leídos y reflexionados. Lenin, durante su exilio en Paris estudió la revolución francesa en las obras de Albert Aulard y de Jean Jaurés. Cualquier lector avisado encontrará esa influencia de la Gran Revolución Francesa en El Estado y la Revolución, o en sus antologías El marxismo y el Estado y sobre La Comuna de Paris. Conviene recordar otra vez al gran historiador Albert Mathiez y un escrito suyo de 1921 Bolchevismo y jacobinismo, que recogía su lectura de la revolución rusa y la comparaba con la francesa. Este escrito fue publicado por Gramsci en L’Ordine nuovo. La obra de Mathiez influyó decisivamente en la elaboración gramsciana. También Luckács tuvo a Mathiez como punto de referencia en asuntos referentes a la RF.

El republicanismo como filosofía política, había dejado de estar vinculado a la socialdemocracia con Kautsky. Más adelante, dejó estar asociado al comunismo con el ascenso y consolidación del estalinismo. El estalinismo heredó la tradición del marxismo evolucionista y progresista kautskiano, que niega, a pesar de las invocaciones rituales a Marx y de Lenin. Gramsci y Luckács fueron también convenientemente marginados. El trotsquismo, heredero también del kautskysmo, no fue capaz de recuperar la tradición republicana para oponerla al estalinismo. Le opuso otra teoría de élites, resumida genialmente por Trotsqui: “La crisis de la humanidad es la crisis de la dirección revolucionaria”.

En muy apretada síntesis ( reductiva, pero el espacio manda; cada uno de los párrafos podría ser demostrado) he tratado de mostrar como el siglo XX supuso un hiato entre republicanismo y comunismo.

La continuidad de este fenómeno está detrás del hecho de que las propuestas filosófico-políticas que Joaquín viene desarrollando sorprendan, asusten e incluso produzcan rechazo entre los comunistas alimentados en la cultura política del siglo XX. Pero ya es hora de que los muertos entierren a sus muertos, y que se comprenda el sentido del comunismo del presente siglo.

Ya va siendo hora de que, después del hiato del siglo XX, el comunismo entronque con sus verdaderas tradiciones.

( Robespierre, Babeuf, Marx y Lenin en sucesivas entregas).

Sobre la utilidad del republicanismo como filosofía política del comunismo del presente siglo .


Salvador López Arnal y Joaquín Miras.

El pasado 14 de junio, Salvador López y Joaquín Miras sostuvieron un interesante diálogo por correo electróncio, a propósito del texto de Guillermo Rendueles « Crisis, capital social, depresión », publicado en este blog :

http://lallibertatdelsantics.blogspot.com/2009/06/crisis-capital-social-depresion.html

Reproducimos aquí el intercambio de correos electrónicos, con una invitación a todos a participar en un debate trascendente sobre las vías de construcción del comunismo del presente siglo. Los titulillos don del editor.

Dos desacuerdos con el texto de Rendueles

Yo estoy de acuerdo pero hay dos pasos que no acabo de entender y que de hecho me ha señalado mi compañera, Mercedes Iglesias Serrano:

1. “Deconstruyendo el mobbing, éste se nos muestra como una relación nada personal determinada por roles afines: la pareja perseguidor- víctima compartieron en el pasado devoción y lealtad a los fines empresariales negándose a percibir las relaciones de explotación que les determinaba. Los jefes maltratadores no son paranoicos que gozan confundiendo y humillando subordinados por oscuras motivaciones sádicas, sino ‘técnicos’ que buscan explotar y sacar el máximo rendimiento de sus productores”.

Sobre la cursiva (mía): eso será en algunos casos. En otros no, en absoluto. La víctima es muy consciente de la causa del mobbing.

2.La víctima del mobbing tampoco es la víctima pasiva de la relación, sino que ha sido durante años el trepa que situado al margen del colectivo, soñaba progresar por el escalafón mediante trabajo duro y lealtad empresarial. Cuando la crisis llega, el perseguidor que pensó asegurar su puesto sobreexplotando y el perseguido que se autoexplotó descubren demasiado tarde que ambos van a ser despedidos y no tienen compañeros con quien compartir desgracia. Incapaces de esclarecer o reparar su fracaso, pueden coincidir en la sala de espera de un psiquiatra que etiquete su situación de enfermedad, para consensuar una identidad de inválidos y lograr una ansiada jubilación”.

Sobre la cursiva, tambien mía: tres cuartos de lo mismo. No es cierto que la víctima, así en general, haya sido el trepa situado...


Salvador

Quizás sea solo un caso

Sí, yo también creo que en este punto se refiere a un grupo determinado, sobre el que desea regocijado que Némesis actúe con crueldad. Lo refiere al momento de la crisis y a la ruptura de relaciones dentrro del bloque de incondicionales anteriores que han operado en favor de la empresa, insolidariamente pero no lo dice - trepas, advenedizos, etc un caso-.

Esto no les ocurría, según su propia descripción literaria, a los mineros, etc., que introducen el texto y que forman parte del paisaje de la crisis de los 70 (era el abandono por parte del sindicato y la carencia de posibilidades de llenar luego su tiempo libre). Que cuanto menos consciencia de clase, que cuanto menos consciencia moral, que cuanto menos desarrollada se tenga la experiencia de rechazar la supeditación a la autoridad de la empresa - cosas que antes ridiculizábamos como "propias de japoneses"- menos defensas morales de tiene para evitar la destrucción que produce en la agresión racional en la interioridad humana y la autodestrucción personal, es lógico, pero es un caso...

Yo no sé si Alexandre conoce a Rendueles; si lo conoce y tuviera trato de cierta confianza - dos cosas juntas, y la tercera, considerarlo oportuno- se le podría someter a consideración estas opiniones...

Joaquín

El mobbing se ejerce sobre los elementos díscolos, no tanto sobre los trepas.

De acuerdo. Sobre el punto, creo que bastaría un trabajo de campo para aclarar la situación. En lo que sé por experiencia prestada, la de mi compañera que trabajó en Estratel-Telefónica, y propia, mis 12 años de trabajador bancario en Banca Catalana, de 1969 a 1980, el mobbing (no sé si lo escribo bien. ¿Qué sería en castellano ? ¿La persecución, la presión persecutoria ?), que entonces no era llamado así, te hacían la vida imposible solíamos decir, se ejercía sobre los elementos díscolos, sindicales o no forzosamente.

A mi compañera, por ejemplo, entre otras, le obligaron a volver de vacaciones para firmar un nuevo contrato de 15 días (por lo demás, a ella, el mobbing le venía también de la dirección estúpida, colaboradora e idiotizante de CC.OO: como estaba en el sector crítico, le cambiaron la cerradura del despacho sindical. (Esta, digamos, nimiedad entre otras barbaridades).

En cuanto a mi, sin que tenga la menor importancia, me sancionaron con dos faltas graves (a la tercera te ibas a la calle y yo entonces vivía con lo mínimo, mis padres no podían ser ningún colchón), una por llegar tarde tres veces en un mes (siete minutos o diez como máximo; estudiaba por las noches y dormía poco) y la segunda por decir a un director de oficina que no aceptaba su autoridad y que las tres era la hora de salida y que yo no hacía ni horas ni munutos extra.

(Paradoja de paradojas: cuando en 1975 tuve que esconderme durante 15 días tras la caída de un amigo y compañero del MCC me permitieron que dejara el trabajo sin sanción durante esos días por "motivos sanitarios").

Un abrazo,


Salvador


PS: Por cierto, mi compañera, con la ayuda de Lola de CC.OO, ganó un juicio a Telefónica al ser despedida. Cuando se supo, la señora M. José Paredes, presidenta de Confía y mano derecha de Fidalgo durante 8 o 10 años, enriquecida hasta los 2 millones de € de patrimonio, según propias declaraciones, empresaria por lo demás, llamó a la abogada de CCOO echándole bronca, bronca enérgica masculina, por meterse con Telefónica. CC.OO. no era CGT, qué se había creído, dónde se creía que estaba.
Gente así, no es ella solo desde luego, han sido dirigentes "obreros". ¡Qué risa tía Felisa!. ¿Es necesario ser un descerebrado izquierdista, como es mi caso, para pensar que han sido comprados, corrompidos hasta el ADN mensajero de sus células intestinales? ¿Qué experiencia obrera puede extraer con el conocimiento de esos que no han sido ni muchísimos menos minoritarios?

Salvador

Toda institución que ponga mi destino en manos de otros individuos es perversa intrínsecamente

Es muy útil la socialización de recuerdos, como la que haces, Salvador.

Creo que de tu experiencia surge la posibilidad de crear, mediante un acto de imaginación, un condicional contrafáctico: mediante una elaboración intelectual de abstracción: toda institución que ponga mi destino en manos de individuos es perversa intrínsecamente y no es de recibo. Incluso el santo en el poder opera perversamente: "sé tú la luz de mis ojos", el ángel guardian de mi humilde virtud; tú, conciencia insobornable del principio que creo el válido - el proletariado, la nación-".

Todo santo que vea más allá exige que se confíe en él y se acepte su opinión profética contra lo que la experiencia explica... va contra la tesis Feuerbach y contra lo que se sabe desde el estudio de las burocracias socialdemócratas por parte de Michels, Mosca y Pareto.... No se puede creer en la virtud de individuo singular dotado de poder - esta es la premisa fundamental del institucionalismo político aristotélico, de Vitoria, de escuela salamanticense y de todos los demás institucionalistas políticos de la edad moderna, incluidos Locke : commomwealth, pacto de comunidad, los holandeses etc y de todos los aristótelicos medievales,como Marsilio de Padua y los "escolásticos" de la escuela de Ferrara, que son institucionalistas.

Maquivaleo no es de este palo. Sí que lo es Robespierre: la virtud es inherente solo a la totalidad del pueblo, la corrupción es la sospecha permanente sobre cualquier delegado individual. La Virtud del sujeto "providencial": los espejos de príncipes de Fray Antonio de Guevara o de Valdés ...cortesanos beneficiados.

El contrafáctico, vuelvo a él: crear una estructura organizativa en la que la paciencia no sea admitida -ser paciente es estar a pique de convertirse en vanguardia, de elegir el atajo, de sustituir (sustituismo) a los que nos provocan la necesidad de ser pacientes, y eso es elitismo socialdemócrata o estalinista, es lo mismo; no deja hacer la experiencia colectiva que es la base que nos educaría a todos: educador educado, Feuerbach-, en la que el cargo unipersonal sea dominado férreamente por la base, y donde el cargo unipersonal no solo sea de duración limitada, sino de verdad verdadera ejecutor-ejecutivo: eso es ser "un chico/ chica para los recados", y no otra cosa. Crear un orden en el que hasta los demonios tengan que comportarse como ángeles –creo que es de kant, otro institucionalista.

El espactáculo de la izquierda en las elecciones -en Italia lo mismo- permite tomarnos las cosas con esta calma: de Nazaret no vendrá el mesias. O dicho más lisamente, de esta charlotada de esta banda del empastre no saldrá nada...volver a empezar, travesía del desierto.

Seguimos

Joaquín

Una vanguardia de gente que no quiere ser vanguardia

A parte de admirar de nuevo la penetración político-filosófica de Joaquín y quedarme anonadado, que no sorprendido por su inmensa cultura filosófica, me gustaría señalar, sin poder argumentar ahora con cuidado, lo siguiente:


1.
Esta afirmación de Robespierre -"la virtud es inherente solo a la totalidad del pueblo"- es desgraciadamente falsa. Si vale, vale como principio normativo, y habría que pensarlo con calma.

1.1. Con el matiz -"la virtud es inherente solo a la totalidad del pueblo libre y documentado"- podría aceptarla.


2. Yo no creo que haya que volver a empezar dejando los restos en el archivo de los trastos inútiles.

2.1. Más aún: la situación es tal que lo que creo que hacer, lo más sensato, es unir fuerzas incluso con gentes políticamente extraviadas pero rebeldes.

3. La tarea urgente de la izquierda no es el estudio -hay saber teórico y práctico sobre muchas cosas, aunque, desde luego, queden cosas por saber- sino la intervención unitaria.
3.1. Para ello es necesario buscar puntos de unidad, incluso con gentes muy institucionalizadas a riesgo de acidez estomacal e incluso de toxicidad. Con una unica condición: no participar en instituciones de gobierno central y autonomico. Por ahora.

4. Si admitimos esa afirmacion -"toda institución que ponga mi destino en manos de individuos es perversa intrínsecamente", si no ando errado, toda institución es perversa. La noción de libertad republicana a mi me parece imposible. En el absurdo conduciría a que Botín y gentes afines son libres.

4.1. Eso último es un disparate político-antropológico. De hecho, ellos son más esclavos que muchos de nosotros, aunquen manden y controlen vidas.
5. La democracia ciudadana vela cuando se ejerce desde una ciudadanía afable, fraternal, documentada, generosa. Cuando las gentes sean donantes sin esperar nada (insisto: nada).

5.1. ¿Cómo se consigue esa condición? Ni idea. Pero sí sé una cosa o creo saberlo: con una vanguardia dispuesta a vivir de otra forma que el tiempo puede ya imaginarse
5.2. Insisto: vanguardia. Espai Marx es, paradójicamente, un vanguardia de gente que no quiere ser vanguardia.

Abrazos y viva el tercer movimiento de la 9º de Beethoven que deberia ser nuestra música después de la Internacional y del segundo movimiento del concierto para clarinete de Mozart.


Salvador

La delegación es imprescindible pero es un peligro.

Estoy de acuerdo con el caracter normativo de la tradición política interesante. No puede ser de otro modo. Los principios éticos se afirman porque no se cumplen en la realidad, son normativos, una realidad solo real como principios aunque tratamos de que dejen de ser solo eso. Incluso la idea de humanidad universal, muy naturalizada en nuestra traditio, es un irreal contrafáctico. De eso sabe el mismo gadaffi, tal y como ha hablado, pe. respecto de la suerte de las mujeres en diversos lugares...

Lo que planteas de la libertad republicana es cierto si se incluye el principio del fideicomiso: no es que consideren que no hay que delegar, es que consideran que es imprescindible, pero que es un grave peligro. Así, el trusth de Locke -"fe" y delegación de confianza/fe- que se refiere a que en el momento en que yo haya perdido la fe en mi comisionado, lo despido, sin atenerme a contrato (fe es lo contrario de relaciones con contrato recíproco, uno tiene todo el poder de despedir cuando quiera otro no tiene ninguno para oponerse: eso es lo que encierra el lenguaje). Cuando yo desconfío de mi médico me voy a otro y no tengo que darle explicaciones al anterior, he roto la confianza: nada de "eso hay que probarlo", " se es inocente hasta no sé cuando"...

La libertad reoublicana del principal, también analizada en la teoría de juegos. Para el republicanismo ni la sociedad -la institución- es negativa, somos zoon politikon fyseos, por naturaleza... y el poder tampoco es perverso: es el control sobre la praxis, otro nombre del telos de la praxis...

Para el republicanismo, el poderoso no es más esclavo que el pobre libre, porque tiene más control sobre recursos y posibilidades que los otros. Y de sus decisiones surgen consecuencias para las vidas de los otros, no al revés. Al revés, no existe la noción de libertad no institucional o libertad "de fuero interno" - o libertad del preso-: el libre es, simplemente el no sometido a arbitrio ajeno -no allieni iure - y para eso necesita control sobre los medios que le permiten subsistir -es la insistencia en el propietarismo, como fundamento de la libertad: propiedad que puede ser colectiva-

Creo que si no es normativo, tampoco la virtud es inherente a la documentación intelectual: al documentación nos dice que ahora, tal cual está todo, no sale nada y que la tendencia es hacia la fascistización de sectores populares –uso una palbra que no me gusta: fascismo, porque señala cosas que nunca volverán a ser iguales-; el análsis científico de lo dado, simplemente, es esto. Si recojo la philía que tú propones, como elemento a introducir en la política: el amor, la fidelidad solidaria, etc., libros 8 y 9 de la Ética Nicomaquea, todo es distinto,y estoy de acuerdo. Pero es porque así comenzamos a construir algo que todavía no existe, una nueva red solidaria, moral, de confianza, que tiene una parte cultural y otra institucional, y es el nuevo sujeto – conativo -.

La expereincia reelaborada intelectualmente de lo que había sido la revolución francesa, que es toda la elaboraión intelectual de los 40 primeros años del siglo XIX, lleva a Marx a decir - él espera que la gente de nuevo se junte- que sólo se puede criticar lo que hay, sin comtemplaciones y con dureza (excesivamente falto de fylia), pero que no esposible hacer otra cosa, porque no se puede saber cómo va a ser ni tan siquiera el momento inicial del surgimiento del nuevo sujeto, porque solo con comenzar a surgir aparecen condiciones imprevisibles de praxis (carta a Ruge, a lo mejor exagero): no se puede saber lo que va a pasar; pero eso solo es así si se constituye algo nuevo hoy contrafáctico. Si no sabemos prever cosas no es porque estemos enajenados, sino porque no se puede hablar de lo que no se da -aún-...

Me llaman a que haga la comida -en mi reloj son las 3- pero quiero comentar una última cosa: el problema de la izquierda es no -solo- de extravío de la razón, sino de intereses creados. De profesionales que forman parte de una clase política que es orgánica de un régimen político, no de nosotros... que tiene poder -aunque sea solo poderillo - no trabajan, se sienten "reconocidos" y bastantes de ellos, además, se han corrompido y se han labrado sus fortunas: España es uno de los países más corrompidos de Europa OCC según la UE: nota 6 y pico sobre 10 en honestidad. Sí que recogemos el pasado y hemos aprendido de él. Yo no hubiera podido escribir esto hace 20 años, el partido de vanguardia...confundiendo eso, vanguardia con elites....estoy de acuerdo con todo el punto 5 ..dejo el texto -acabo de recibir segundo aviso y al tercero manadan el toro al corral.

Joaquín

PS.- Teoría de elites lo que hemos aprendido :

No se trata de los extraviados sino de los que comen: la señora de CCOO, los que mandan en EUiA, y otros muchos (el decidir).

Un obrero dependiente, sin propiedad alguna, con escasa preparación teórica, puede ser muy libre.

Déjame dejar para otra ocasión otros puntos que señalas. Los dejamos en suspenso.

Déjame ahora apuntar algo sobre tu definición-caracterización de libertad republicana:
"(...) el libre es, simplemente el no sometido a arbitrio ajeno -no allieni iure- y para eso necesita control sobre los medios que le permiten subsistir - es la insistencia en el propietarismo, como fundamento de la libertad: propiedad que puede ser colectiva-".

1. La condición necesaria aunque no suficiente parece ser el no estar sometido al arbitrio ajeno.

2. Se entiende que esa condición se cumple si tengo control sobre los medios que me permiten subsistir.

3. Eso pasa por la propiedad de esos medios.

4. Si la propiedad es personal, eso es la libertad de Berlusconi. Un desastre para los demás e incluso para él.

4.1. No ver que en la definición de libertad se impida la opresión de los otros, la negación o actitud negativa frente a la libertad de los demás.

5. Si la propiedad es colectiva, esa misma condición restringe una condición absoluta de libertad, de autodeterminación. ¿Por qué?

6. Porque los otros están ahí y condicionan, al defender su libertad, mi libertad.

7. En síntesis, la propiedad colectiva como condición necesaria. no suficiente, de mi libertad marca límites a mi propio autodesarrollo.

8. Condición complementaria a la condición suficiente: que sepa autodesarrollarme. ¿Desde qué saber que no sea la tradición, si no existe saber propio, acaso sumada a mi experiencia que puede un caudal de barbaridades, construyo mis senderos propios?

9. Eso hace depender mi libertad de la práctica social, de conocimientos colectivos, de aprendizaje.
10. En ese punto, los orígenes sociales de muchas gentes son determinantes y las necesidades de ayudas externas que no dirijan sino que permitan desarrollarse son básicos.
10.1. ¿No consiste en eso tomar consciencia de tal o cual acontecimiento?
Dicho mal y rápido: un obrero dependiente, sin propiedad alguna, con escasa preparación teórica, puede ser muy libre, no digo totalmente libre, tomando una fabrica, participando en un cordón industrial, yendo a una escuela de adultos, hablando en el ágora obrera, siendo parte de un proceso como el allendista por ejemplo.


Un abrazo


Salvador

La propiedad colectiva debe serlo de facto, no sólo de nombre

En el republicanismo, la propiedad es de derecho natural, pero no es dada por la naturaleza, como ellos saben y lo prueba la pobreza. Es la ley la que aporta, otorga los recursos para ganarse la vida. O sea es un derecho inherente a todo ciudadano. Si se considera que ciudadano debe serlo todo individuo, que la ciudadanía es un derecho normativo universal -"natural", esto es la obra del estoicismo. Aristóteles sí cree en la naturaleza social de todos pero no cree a todos por naturaleza con derecho a la ciudadanía: esclavos.

El padre Sepúlveda, aristotelico sin cruce estoico, sin amor por el derecho romano, que es la entrada estoica universal se lea o no a los estoicos, tampoco: indios esclavizables.

La propiedad entre trabajadores independientes no es la propiedad liberal; esa es propiedad de capital o sea de contratación ajena. El trabajo libre que solo lleva al mercado lo producido por sí mismo, y que por tanto dispone solo de los medios que posibilitan a un individuo mismo su actividad productiva, en todo caso, al no poseer mucha capacidad de acumulación, puede ser considerado un freno a la productividad -al desenfreno-, pero no permite la explotación de fuerza de trabajo ajena. Precisamente Marx explica que ese pequeño productor libre, es decir ese modelo de relaciones contraidas entre individuos libres y medios de producción - tierras, generalmente- es el freno principal que tiene el capitalismo y que debe destruirlo, a pesar de que sus charlatanes nos hacen creer que eso es el capitalismo y que de su ahorro y frugalidad nace el capitalismo.

Marx explica que el capitalismo nace del espolio de esos productores a manos de los grandes propietarios, que usan luego a una parte de ellos imponiéndoles todavía "mas frugalidad" al contratarlos "libremente" como fuerza de trabajo. La explicación de que la pequeña propiedad es un bastión anticapitalista, la pequeña propiedad agraria (bajo sus formas culturales propias, y sus relaciones peculiares con la comunidad, pero siempre el cultivo familiar, con sus reglas: a veces sorteo de parcelas anual - Rioja; ciertas partes del subcontinente indú donde la comuna hace lo mismo-; la comunidad puede decidir los cultivos y las técnicas, pero la familia trabaja su lote; el MIR ruso;) se lee en un lugar muy señero de El Capital de Marx (vol uno) que él mismo editó. Es el cp. último o 25, pág. 411 de la ed. de Sacristán -tomo 2 de la ed-.

En 413 está el ejemplo de que en cuanto la gente encontraba tierra libre daba las gracias a quien les había llevado a ellas para hacerlos obreros de fábrica y se hacían campesinos. la explicación del capitalismo como expropiación es todo el horror del capítulo 24 "sobre la denominada acumulación originaria ». Una propiedad que permite ser autoactivo en la producción pero no explotador de mano de obra ajena, no ataca la libertad ajena. Y si la comunidad vela por el reparto de trabajo y los precios en el mercado y regula el número de trabajadores en una cierta actividad cuando es preciso, no se produce tampoco conflicto de competencia entre trabajadores iguales.

Sewel narra que llegó una vez a una ciudad francesa -sigloXVlll- un barco lleno de zapatos baratos. El municipio, tras pensar en el bien común prohibió su venta: arruinaría al gremio de zapateros, con lo que al año siguiente no habría zapatos - y los tenderos de otros productos y los curtidores y los colmateros y vinateros acordaron: tanto por su pies como por no perder clientes zapateros-...

De hecho entre iguales o casi iguales la propiedad/libertad de cada cual está regulada y depende de la de los demás, de la de la colectividad. Si alguno flaquea debe ser evitado: puede enriquecer a otro y convertirse en servidor, esclavo o "cliente romano" de otro y si se hace uno más fuerte todos está en peligro

La propiedad privada y cualquier tipo de propiedad es un saber/comprender/obrar cultural. Lo mismo el derecho romano -es el código de una antropología frente a las que se codifican en libros sapienciales religiososo como teorías económicas "científicas" o sea naturalizadoras de una forma de entender las relaciones contraídas en el proceso productivo, normativas siempre-.

Lo mismo la capitalista. O mejor dicho, las capitalistas. No es ni siquiera lo mismo la propiedad Berlusconi, que la Dassault 1970 o la Renault 1970. El capitalismo es el nombre de una relación de fuerzas y de situación cultural perpetuamente histórica, de luchas, de recursos para la lucha cambiantes, por tanto de situaciones históricas muy distintas entre sí cuyo hilo común es que unos concentran los medios de producción y otros solo tiene fuerza de trabajo, pero las situaciones que caben en ese -peligroso siempre- marco son muy distintas: es lo que explican los historiadores británicos.

Otra cosa es que la propiedad colectiva debe serlo de facto no de nombre –ser tan de facto colectiva, de intervención común republicana -omnia sun communia: pero lote familiar para la explotación- como lo son esas propiedades de comunidades campesinas: el ingeniero jefe era el responsable político y luego acabó siendo el amo capitalista...

No sé si acierto a darte mi opinión ni si acierto a darte respuesta, según mi entender a lo que me planteas...

Joaquín